Tengo miedo de perderme en el jardin de tus letras.

Este jardín que plantaste cuando decidiste que te ibas a ir.

Aún sin leerlas a lo lejos percibo el aroma de las sílabas y las estrofas.

Me dejaste entre tus coloridas, bonitas y brillantes palabras, me quedé ahí recostado contando las estrellas.

Ordenando mis ideas mientras el café se me enfría, noté que tu jardín se marchita, que se desvanece entre mis manos.

Tengo miedo de perderme en las curvas de tu prosa y tal vez descubrir que ya no estás; de seguir y encontrar un final donde no hay más de ti.

Este jardín palidece sin tu amor: se le caen los pétalos a las palabras y las tíldes a los tallos.

Andaría en circulos si fuese necesario pero ¿quién plantaría vida nueva?

Mentiría si te digo que lo cuido, que lo riego, que lo rimo.

O podría decir que lo quemen si eso borra este delirio.

Tengo miedo de notar el hueco que tengo en mi corazón sin tu amor; de descubrir que ya no escribes más en mí.

Enterrar este jardín sería una tarea terrible para este ser, tiene tanto significado, tanto contexto.

Ahora el jardinero poda y poda estas palabras, pero sin ti no surgen más, no crecen, no florecen ya.

Mérito cultivar tanto en tan poco tiempo, infamia dejarlo tan lindo para verlo morir.

Oír colores, oler palabras, así de loco me dejó tu ser. Ya ven a escribir más flores.